domingo, 15 de mayo de 2016

Oasis en el Desierto


Sentirse solo ante el mundo, aislado de la manada, traicionado por las personas que deberían protegernos contra todo mal... Es cuando entendemos que somos adultos en un mundo de real supervivencia. En mayor o menor medida experimentamos esa sensación y es cuando decidimos de entre las dos opciones:

1ra. Hundirnos en la putrefacción de la miseria humana, lamentarnos, recriminar, emborracharnos en el fracaso, ausentarnos del mundo, ocultando nuestra cobardía y debilidad para seguir adelante.


2da. Tomar conciencia de nuestra fuerza interior que suele ser directamente proporcional al problema presentado; la tenemos oculta en algún recóndito lugar y a veces ni sabemos de su existencia, pero ahí está. Transformamos ese dolor en coraje y actuamos en consecuencia.

-Martha Ferrás- 

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