ADRENALINA
(...) Mía se miró en el espejo, ya lista. Como joya solo usaba una
fina cadena de oro, sosteniendo lo que parecía la delicada ala de una mariposa…
era su tesoro más valioso. Sostuvo su colgante entre sus
manos con fuerza mientras cerraba los ojos, un hilo de dolor le atravesó el
pecho. Subió a su moto y se empezó a activar la adrenalina que sentía siempre
que se dirigía a ese sitio.
Alex la esperaba recostado a la suya en el lugar acordado. Él era su mejor amigo, su cómplice… Estuvieron juntos en el orfanato
donde fue acogida tras la muerte de sus padres en un espantoso accidente de
coches. Él no conoció a sus progenitores, simplemente fue abandonado al nacer
en aquel oscuro y frío lugar, que aunque les proporcionó un hogar provisional,
era carente de amor y calidez. Ambos fueron adoptados casi al mismo tiempo y
por suerte acudieron al mismo colegio por la cercanía de sus nuevos tutores. Se
cuidaron mutuamente y se fue creando un lazo de amor muy fuerte entre ambos… Una conexión que solo dos almas rotas comprendían y aceptaban tal y como eran.
-Llegas tarde preciosa –Con su
particular saludo chocando los puños cerrados Alex la miró divertido – ¿Quieres
que se distraigan mirándote para darte ventajas sobre ellos?
Mía colocó la moto en posición
de salida, junto a cuatro corredores más. Se situó quedando dos entre Steel, su
mayor rival y ella. No dejaban de mirarse, a pesar de que tenían el casco de
protección y era de noche se sabían ahí, conectando sus miradas. Todos animaban
a los suyos, un ¡Vamos Nena! Una voz
conocida, era por ella… era Alex.
Steel no jugaba limpio pero
había perdido contra ella en la carrera anterior esta era la revancha que él
pidió y estaba de mal humor porque había escuchado los rumores que a pesar de su ruindad, Mía le ganó,
pero ella sabía jugar en ese terreno. Se intentaron accidentar uno al otro, Mía
logró equilibrar mientras que en una oportunidad antes de entrar en curva le
dio una patada y logró derribarlo. Esta vez acordaron como pacto privado entre
dos que no siguen las normas… hacer una carrera limpia, que ganara el mejor.
Llegaron casi al unísono
siendo Mía la que aventajó los segundos del triunfo. Aparcó su moto… abrió su
chaqueta con sensualidad muy despacio y levantó los brazos en señal de vitoria.
Entregó la bolsa y se giró siguiendo la dirección de las miradas que se
dirigían a un punto detrás de ella.
-Ha sido un honor ganarte en
carrera limpia… me pusiste a prueba y me hiciste dar lo mejor de mí. Eres muy
bueno, solo que ahora puedo decir que… ¡Soy mejor! –Con su característica
soberbia y una sonrisa de picardía se alejó hasta donde estaba Alex que la
esperaba para darle un gran abrazo. Fue con Diablo circulando aun la adrenalina
en las venas y le atrapó su lengua en un apasionado beso de tornillo. Quedó
rodeada de sus amigos de la calle y su triunfo-. (...)
(...) Amanda estaba junto a la
baranda del yate, inspirando el olor a mar, llenándose de su energía, su poder.
La brisa jugaba con su pelo, era una deidad a la vista… su mente vagaba muy
lejos de allí, estaba en un lugar sucio, mugriento y oscuro, pero con la
persona que nunca la dejaron pasar miedo, con su presencia se sentía en el
paraíso por mucho dolor que sintiera. Cerró los ojos y se acarició su muñeca
izquierda.
-¿Se puede saber a qué matices
te refieres? –Sebastian que acechaba el momento que estuviera sola aprovechó
para acercársele.
-Sigo sin estar de acuerdo en
la forma que planteas ese proyecto. Creo que nos causarás pérdidas millonarias
si fracasas…
-¿Entonces cuando me dijiste
que…?
-Cuando te dije que tendrías
mi apoyo si mi padre así lo quería, es porque lo tendrás, no porque crea en él.
-¿Por qué eres tan dura
conmigo? ¿Qué no sea el tipo de proyecto que te gusta a ti no significa que no
sea bueno?
-No estés a la defensiva,
tienes mi voto en la junta. No soy dura contigo, simplemente te muestras
siempre demasiado serio, recto. No me malinterpretes, me gustan las personas
correctas… pero tú pareces enfadado todo el tiempo y no me refiero a tu vida
privada, en la oficina lo eres. Eso lo transmites a la hora de hacer tu
trabajo, te fijas solo en los números y no miras el alma que hay detrás de cada
proyecto, cada ilusión pendiente de tu decisión.
-¿Quieres que te pinte gracia
también? ¿Qué te adule?
-Perdona, pero contigo es
imposible hablar. –Se marchó y lo dejó plantado como un imbécil, porque eso era
lo que había sido. Ella le habló desde el corazón, con dulzura y sinceridad.
Pero Sebastian tenía metido en la cabeza que Amanda era una engreída hijita de
papá. Josua interceptó a su novia
que entraba con el rostro taciturno.
-¿Estás aburrida?
-La verdad es que me apetece
que termine ya esta fiesta y pasemos tiempo a solas. Contigo es todo tan fácil…
-Pero debemos ser educados y
quedarnos, al menos un poco más mi amor. –Amanda lo miró con tristeza en los
ojos.
-Tienes razón… Es nuestro
mundo.
Un mundo de dogmatismo, no
seguirlo sería un suicidio social, un imposible. Ese cerrado y exclusivo
círculo era competitivo, exigente y podía resultar claustrofóbico pero cuando
se crece en él, te adaptas, te va consumiendo tu propia esencia, se te va
adentrando por las venas, hasta que simplemente es parte de ti, de tu andar y
de tu propia visión del mundo.(...)