domingo, 15 de mayo de 2016

Oasis en el Desierto


Sentirse solo ante el mundo, aislado de la manada, traicionado por las personas que deberían protegernos contra todo mal... Es cuando entendemos que somos adultos en un mundo de real supervivencia. En mayor o menor medida experimentamos esa sensación y es cuando decidimos de entre las dos opciones:

1ra. Hundirnos en la putrefacción de la miseria humana, lamentarnos, recriminar, emborracharnos en el fracaso, ausentarnos del mundo, ocultando nuestra cobardía y debilidad para seguir adelante.


2da. Tomar conciencia de nuestra fuerza interior que suele ser directamente proporcional al problema presentado; la tenemos oculta en algún recóndito lugar y a veces ni sabemos de su existencia, pero ahí está. Transformamos ese dolor en coraje y actuamos en consecuencia.

-Martha Ferrás- 

miércoles, 20 de enero de 2016

El Alma de la Fiera. Martha Ferrás.

We are the result of our own legend, our desires, our choices, our actions.
So we must remember that the most important story is the one we built ourselves, either alone or accompanied by the people we elect.


viernes, 16 de octubre de 2015

Vista al Mar

Decipher your eyes and not idolize her eyes.
Appreciate your honest hand, not the power to sustain.
Look at his work rather than his diction.

martes, 8 de septiembre de 2015

Mi complemento perfecto.

-¡Dios! Esto parece historia de ficción. –Sebastian observador, rompía aquel círculo que se cerraba excluyéndolo a él. Comprensible, no formaba parte de aquella historia, pero no le gustaba el rincón al que lo habían marginado, quería ser parte de ellos. Era inexplicable, eran personas con las que nunca pensó sentirse a gusto, con ganas de proteger, porque eso sentía… Ganas de abrazar a aquella mujer tan frágil, de la cual tenía la convicción que era insufriblemente consentida por capricho. Y a Mía, una extraña arisca y grosera pero peligrosamente seductora, se batiría en duelo con ella misma por conseguir abrazarla y hacerla sentir que nunca más sufriría… que deseaba ser quién velara por ella-.

Algo había cambiado en Sebastian, su personalidad tan fría y cuadrada se había desecho en mil pedazos al conocer a aquellas personas. La calidez de sus miradas, sus palabras… el amor que presenció no lo había conocido ni en películas porque como bien afirma el cliché La realidad supera siempre a la ficción… ¡Cuánta razón!

-Amanda… ¿Qué puedo hacer por ti? –Mirando al par que tenía a cada lado ella -¿Y por ustedes?

-Es muy tarde, creo que debemos irnos. Mía ¡Vente conmigo! No me quiero separar más de ti, les contaremos a mis padres lo ocurrido y verás que ellos entenderán, son muy comprensivos, aunque lo más seguro es que estén encantados con lo que ha ocurrido-.

-Mandi… No quiero volver a perderte… De hecho ahora sí que no lo permitiré. No sé cómo lo haremos pero quiero tenerte en mi vida. –Le acarició la mejilla y le besó la sien. –Pero creo que debes ir, estaremos en contacto. Ya sé dónde estás y tú como encontrarnos a nosotros. Yo dormiré esta noche con Alex, tengo que solucionar algunos detalles de mi vida y entonces ahí sí… Veremos cómo lo hacemos-.

Un abrazo de despedida que no era amargo, supo a miel de flores… volver a abrazar a su hermana, era un regalo divino, la señal que las cosas empezarían a ir mejor. Quizás Mía dejara de meterse en tantos líos ya y Amanda tendría un poco de emoción en su vida, esa que siempre le falto desde el momento que no tuvo a su mitad loca con ella.

Después de dejarlos en la dirección de Alex; Amanda y Sebastian se sumieron en un profundo silencio. Eran las 5:45 de la madrugada, ya pronto amanecería cuando aparcó el coche delante de la mansión Soler.

-Sebastian… Hoy me has cambiado la vida llevándome allí. Te estaré eternamente agradecida por esta bendita casualidad.

-No tienes por qué, me siento feliz por lo que he presenciado.

-Quiero pedirte un favor –Con sus cuerpos girado, teniéndose enfrente –No le cuentes a nadie lo que ha pasado, quiero primero hablar con mis padres. Necesito saber ¿Por qué no insistieron? Mía es muy capaz de fingir así, era una niña y por muy suspicaz que fuera no podían entender más allá de la manipulación que hicieron… ese ¿Por qué? Es el que me sigue dando vueltas en la cabeza-.

-Claro que si… con una condición –Amanda lo miró con escrutinio. –Déjame ganarme tu amistad, quiero ser parte de eso que vi esta noche-.

-No comprendo… Son personas con las que nunca te relacionarías…

-Porque quiero. Descubrí una parte de ti que me sorprendió para bien y conocí a personas a los que usualmente evitaría pero que me hicieron sentir cosas que nunca había sentido.

-¿Quieres decir qué esa estricta y fría coraza está en peligro de extinción? Puede que detrás de esa mirada de témpano haya un hombre sensible y no un robot como nos haces pensar.

-¿Entonces? ¿Significa eso un sí?


-Tengo que hablar con ellos primero, no les caíste muy bien. Pero sí, me alegraría si estar con nosotros derrite esa frialdad que tienes en tu corazón-. 


sábado, 15 de agosto de 2015

Principio del fin -Martha Ferrás.

Los fantasmas del pasado acudieron a Danna como una plaga de feos y oscuros abejorros revoloteando sobre su cabeza y dejándola con un escalofrío recorriendo su cuerpo. Llegó a casa, por suerte comprobó que Sara estaba durmiendo, aunque sabía que intentaría no quedarse dormida para enterarse de los pormenores de su cita. Pero Danna no estaba de humor para hablar, para enfrentarse a sus miedos emergidos, era una batalla a la que se estaba rindiendo antes de luchar… Volver a entregarse al amor, depositar toda su confianza en un hombre, sentirse amada sin ataduras, sin miedos… Era algo a lo que se había negado.

Entró a su habitación y buscó en su armario. El suéter suave de Samuel, lo cogió y hundió su rostro en él, conservaba su olor, su calidez… abrazando aquel trozo de tela, acurrucada sobre la cama recordaba sus brazos y por muy disparatado que fuera, le bajaba el pulso cardíaco, su pecho iba tomando serenidad y desapareciendo la fuerte opresión que sentía. Comenzó a analizar todo para sus adentros.


Es de chiste esto, sentirme cerca de Samuel me ha calmado, pero cuando lo sentí con sus manos sobre mí, me asusté y mucho, volvió ese miedo incontrolado hacia los hombres, me volví a sentir vulnerable, insegura de mí misma. Pero tiene la capacidad de calmarme, nunca había sentido esto ¡Dios me estoy volviendo loca! Oh no… si me he mantenido cuerda hasta ahora… Puede que esto sea realmente el principio del fin de mi tortura, romper de una vez con mi pasado. Si esto es así, lo lograré, pero debo centrarme en mí. No puedo depender de un hombre para lograrlo, de hecho si doy riendas sueltas a como mi cuerpo reacciona ante él haré el ridículo y él me importa mucho para cometer semejante idiotez. Samuel, te me has colado muy dentro de mi… espero te resulte lo suficientemente interesante para que me tengas paciencia. 

jueves, 13 de agosto de 2015

L'Eveil

¿Y si ella no era de las insulsas mujeres que le habían hecho perder toda esperanza en el amor? Danna no tenía la mirada vacía y eso fue lo primero que lo dejó prendado de ella, había fuego, pasión, pureza y dulzura, una extraña mezcla que como menos le pareció un sueño. Esa mujer era real, con la que siempre soñó, la que creía un espejismo, una utopía… y la tuvo frente a él. ¿Qué estaría haciendo ahora? ¿Tendría algún hombre a su lado? La sola idea de pensarlo hizo que Samuel oscureciera la mirada con enfado, con dolor de no saberla de él, con tristeza.

-¡Me sentí segura en sus brazos! Una seguridad diferente ¿Por qué habré bajado la guardia? ¡Dios! Después de tantos años. Ese hombre me he excitado como una adolescente, sin temor, con ganas de entregarme, con ganas de sentirme entre sus brazos… ¿Lo Deseo? -Danna sonreía a solas, ensimismada en su mundo, volver a sentir deseo sano por un hombre, sentirse con ganas de ser suya, era una muy buena noticia para ella. Se había cerrado al amor hacía mucho tiempo ya, este en el pasado no le trajo más que dolor y sufrimiento… Tuvo que superarse a sí misma y tomar decisiones trascendentales para afrontar la vida, para mantenerse sana.  

Tu whisky y mi chocolate

Los bombones estaban rellenos con fino chocolate líquido que se deshacía en la boca e inundaba el paladar. Sí que tenían diferentes destinos... Desnudos sobre la cama, Sergey sostenía con sus labios el trozo de chocolate entero hasta que lo estallaba sobre el cuerpo de Sam, iba dejando una riada viscosa y dulce sobre su pecho donde se deleitaba en su cúspide totalmente excitada, su lengua saboreaba cada palmo de su piel con sabor a chocolate. De vez en cuando cogía uno y lo explotaba aprisionando contra la boca de Sam. Hicieron el amor más dulcemente que nunca. Las sábanas que en un inicio fueron blancas ahora no tenían color definido, iban desde el blanco hasta al marrón pasando por matices pardos.

- ¿Te gustó el chocolate? - Sergey besaba la mano de Sam entrelazada a la suya. Estaba sobre su pecho con los ojos cerrados pero sabía que no dormía.

- Mucho, aunque ahora sé que eres más goloso que yo - separándose lo justo para mirarse divertida su cuerpo revelando la huella del deseo.

- La verdad es que pareces un picasso... ¡Te enmarcaré! - Rieron a carcajadas.