Los bombones
estaban rellenos con fino chocolate líquido que se deshacía en la boca e
inundaba el paladar. Sí que tenían diferentes destinos... Desnudos sobre la
cama, Sergey sostenía con sus labios el trozo de chocolate entero hasta que lo
estallaba sobre el cuerpo de Sam, iba dejando una riada viscosa y dulce sobre
su pecho donde se deleitaba en su cúspide totalmente excitada, su lengua
saboreaba cada palmo de su piel con sabor a chocolate. De vez en cuando cogía
uno y lo explotaba aprisionando contra la boca de Sam. Hicieron el amor más
dulcemente que nunca. Las sábanas que en un inicio fueron blancas ahora no
tenían color definido, iban desde el blanco hasta al marrón pasando por matices
pardos.
- ¿Te gustó
el chocolate? - Sergey besaba la mano de Sam entrelazada a la suya. Estaba
sobre su pecho con los ojos cerrados pero sabía que no dormía.
- Mucho,
aunque ahora sé que eres más goloso que yo - separándose lo justo para mirarse
divertida su cuerpo revelando la huella del deseo.
- La verdad
es que pareces un picasso... ¡Te enmarcaré! - Rieron a carcajadas.

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