¿Y si ella
no era de las insulsas mujeres que le habían hecho perder toda esperanza en el
amor? Danna no tenía la mirada vacía y eso fue lo primero que lo dejó prendado
de ella, había fuego, pasión, pureza y dulzura, una extraña mezcla que como
menos le pareció un sueño. Esa mujer era real, con la que siempre soñó, la que
creía un espejismo, una utopía… y la tuvo frente a él. ¿Qué estaría haciendo
ahora? ¿Tendría algún hombre a su lado? La sola idea de pensarlo hizo que
Samuel oscureciera la mirada con enfado, con dolor de no saberla de él, con
tristeza.
-¡Me sentí
segura en sus brazos! Una seguridad diferente ¿Por qué habré bajado la guardia?
¡Dios! Después de tantos años. Ese hombre me he excitado como una adolescente,
sin temor, con ganas de entregarme, con ganas de sentirme entre sus brazos… ¿Lo
Deseo? -Danna sonreía a solas, ensimismada en su mundo, volver a sentir deseo
sano por un hombre, sentirse con ganas de ser suya, era una muy buena noticia
para ella. Se había cerrado al amor hacía mucho tiempo ya, este en el pasado no
le trajo más que dolor y sufrimiento… Tuvo que superarse a sí misma y tomar
decisiones trascendentales para afrontar la vida, para mantenerse sana.

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