sábado, 25 de julio de 2015

[Extracto-motos] Martha Ferrás.

(...) Mía colocó la moto en posición de salida, junto a cuatro corredores más. Se situó quedando dos entre Steel, su mayor rival y ella. No dejaban de mirarse, a pesar de que tenían el casco de protección y era de noche se sabían ahí, conectando sus miradas. Todos animaban a los suyos, un ¡Vamos Nena! Una voz conocida, era por ella… era Alex.

De pronto el silencio se hizo en su cabeza, miró hacia adelante visualizando su meta enfocando su objetivo. La pista improvisada se convirtió en un túnel, agudizó su vista y solo vio nítido su vía de escape, el resto distorsionado, no importaba. Se aceleró su ritmo cardíaco, se incrementó la presión sanguínea, su pupila comenzó a dilatarse cuando se escuchó la señal.

Los motores tronaron, salieron disparados cada uno intentando ser el primero. Mía hacía que la aguja del velocímetro acariciara todo el tiempo la derecha de la circunferencia. Atravesaron toda la séptima avenida, haciendo un espectáculo impresionante se dirigieron hasta el puerto. Allí un hombre fornido y de rostro tosco sostenía una bolsa. En su interior contenía el plus añadido a la carrera, joyas robadas.

Tendrían que atravesar la ciudad esquivando a la policía y no permitir que los siguiera hasta donde se encontraban todos reunidos. Cada moto estaba controlado por un rastreador sofisticado de GPS y nadie sería tan tonto para buscarse de enemigo a la peor banda del este huyendo con aquella bolsa. Steel fue el primero en llegar, aunque todo el recorrido de ida estuvo reñido entre ellos dos ya que habían tomado distancia del resto desde el principio.

Él no jugaba limpio pero había perdido contra ella en la carrera anterior esta era la revancha que él pidió y estaba de mal humor porque había escuchado los rumores que a pesar de su ruindad, Mía le ganó, pero ella sabía jugar en ese terreno. Se intentaron accidentar uno al otro, Mía logró equilibrar mientras que en una oportunidad antes de entrar en curva le dio una patada y logró derribarlo. Esta vez acordaron como pacto privado entre dos que no siguen las normas… hacer una carrera limpia, que ganara el mejor.

Steel tenía la bolsa en una mano, que por dos segundos de adelanto no estaba en poder de Mía… aunque se había dado así no estaba todo perdido… ganaba quien entregara la bolsa en el punto de partida. Así que ella solo tenía las cosas un poco más difíciles, se acercó a él como tantas otras veces solo que esta vez giró su cuerpo hacia la izquierda en un rápido movimiento le arrebató la bolsa cuando intentaba colocársela en un hombro ¡Mala idea! No era una bolsa cómoda de llevar en esas circunstancias.

Se había introducido antes de salir su chaqueta dentro del pantalón uniendo ambas piezas por una cremallera interna. Lo había diseñado ella misma con el propósito que le protegiera la piel del roce con el asfalto en caso de caída. Se abrió la parte del pecho e introdujo la bolsa dentro volviéndola a cerrar hasta el cuello… Aceleró dejando atrás dos patrullas que ni se inmutaron ya que a la velocidad que marcaba el radal a aquella moto era impresionante y al tener la matrícula trucada no salían los códigos de rastreo.


Llegaron casi al unísono siendo Mía la que aventajó los segundos del triunfo. Aparcó su moto… abrió su chaqueta con sensualidad muy despacio y levantó los brazos en señal de vitoria. Entregó la bolsa y se giró siguiendo la dirección de las miradas que se dirigían a un punto detrás de ella. (...)


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