viernes, 24 de julio de 2015

VISTA AL MAR [Extracto] Martha Ferrás.

(...) Solo introducir la llave supo Carlos que aquella noche iba a ser complicada, inspiró profundo y entró. Pero la realidad superó la idea que se había formado. No necesitaba de las velas, a pesar de sus preocupaciones sus pantalones comenzaban a sentir vida propia dentro de ellos… Sabía de sobra que aquella mujer podía llegar a ser muy creativa porque le encantaba romper rutinas y convencionalismos… pero aquello en aquel momento, no lo deseaba en lo más mínimo. 

Con soltura y muy resuelta creó el ambiente. Le desconcertó en un principio la frialdad que desprendía y a la que para nada estaba acostumbrada a recibir. Hizo caso omiso y continuó con su juego de seducción hasta lograr que su cremallera estuviera a punto de explotar y le resultara más que difícil llegados a este punto, realmente imposible ocultar su erección…

Tirados en la cama, desnudos, desahogados y afortunadamente para los dos con las luces apagadas. Habían tenido el sexo de casados, del que ambos se reían no mucho tiempo atrás. Ocultos en sus mundos, ambos fueron traicionados por lágrimas silenciosas, amargas. Fingieron dormir sin decirse más que buenas noches.

Shila no pudo dormir en toda la madrugada así que se vistió y fue a hacer su carrera matutina. Práctica que había abandonado desde que había llegado a ese país. Hábito que adquirió para suplir la falta de sexo, cosa que al parecer había vuelto. Sólo que esta vez más dolorosa, tenía en su cama al hombre que amaba y por alguna razón que no alcanzaba a entender, lo estaba perdiendo de su vida.

Era muy temprano, recién amanecía. Corría, atravesaba parques, solo escuchaba sus pisadas contra el asfalto, sentía el fresco en sus mejillas pero este no era suficiente para secarlas de tantas lágrimas que agolpaban al salir. Tomaba aire, quería alejarse, huir… no conseguía obtener respuestas a las preguntas que se formulaba. Pero volvía una y otra vez la imagen fría e impávida de la noche anterior encogiéndose tanto su pecho que se obligó a parar y ya no pudo detenerse,  el llanto salió como si fuera una niña pequeña a la que le hubieran negado lo más preciado del mundo.


¿Dónde comienza y dónde termina realmente un sueño? ¿Es visible esa difusa línea que delimita la felicidad de su inexistencia? ¿Cuándo saber que es tiempo de luchar y cuándo de partir? Demasiadas incógnitas y ninguna solución. (...)


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