miércoles, 22 de julio de 2015

Siempre te vi [Extracto] Martha Ferrás.

(...) Danna acompañando a Samuel en el Hospital, no paraba de dar vueltas en su mente ¿Qué sería de él ahora? ¿Lo volvería a ver? Ella sabía que no todos los que acudían al comedor social estaban en paro, muchos tenían trabajos esporádicos, mal pagado y muchos con familia que mantener ¿Cuál sería la situación real de aquel ser enigmático? Se arriesgó a romper una de sus reglas "Nunca hacer preguntas personales" pero cada segundo que pasaba al lado de aquel hombre se acrecentaba su necesidad de conocer todo de él.

- Cuando salgas de aquí… ¿A dónde irás? – Con una tímida mirada le interrogó. – Es solo para saber a dónde te acerco, en que puedo ayudarte. No quiero me mal entiendas-.

- Danna… ¿Eres siempre tan caritativa con desconocidos? -Su rostro era apacible, aunque no revelaba desconfianza ni emotividad-.

- Siempre que he podido he ayudado a las personas. Ya sé que se puede apreciar como algo extraño, vivimos en una sociedad cada vez más egoísta. No pretendo salvar al mundo, pero creo que a cada persona que pueda ayudar, hacer un favor siempre que esté dentro de mis posibilidades… ¿Por qué no hacerlo? – Aunque no adivinaba la intensión oculta tras su pregunta y que era normal su desconfianza, ella se sintió incómoda ante su curiosidad. – ¿Si te preguntas si he venido al Hospital con desconocidos? Si, el mes pasado vine con una señora que fue atropellada y el conductor se marchó dejándola tirada. En el centro hay una chica, Lolita, pues ella padece crisis de asma muy graves y esta semana tuve que traerla dos veces… - Su mirada se oscureció al recordar el miedo que pasó en el trayecto, creyó que no llegaría a tiempo-.

- Lo siento… - En apenas un susurro al ver el dolor en su mirada, le tomó la mano la cual aprovechaba a menudo para acariciar. - Solo sentí curiosidad, es que no es muy normal que una mujer tan joven y hermosa como tú, emplee tanta dedicación a personas necesitadas. Claro, que tampoco abunda las almas sensibles y puras como la tuya.

- No me conoces, no sabes cómo es mi alma.

- Sí que lo sé… Solo hay que verte, mirarte a los ojos. Tienes la mirada más transparente y profunda que jamás haya conocido. Cuando no la enturbias por dolor cuando recordabas a las personas que ayudaste antes. –“O por temor a sentirte desnuda como ahora” pero se lo guardó para sus adentros, no la haría sentir más incómoda de lo que ya estaba resultando aquella extraña situación-.

Danna se levantó muy nerviosa de su silla y le dio la espalda junto a la ventana. Odiaba como dejaba al descubierto toda su intimidad, al sentirse tan gusto con esa persona… sus traidores ojos no eran capaces de guardar nada.

- Danna, contestando a tu pregunta de antes… Iré a mi casa. Si pudieras llevarme te lo agradecería porque mi coche lo dejé en el comedor y tengo que trabajar a primera hora. – Sus palabras captaron su atención, que se giró para mirarle a los ojos. – Voy al centro no por necesidad, sino para prestar atención médica… – Extendió su mano hacia ella. – No nos hemos presentado correctamente... Dr. Samuel Sardá-.

- Danna de La Torre. – Con rostro confuso le estrechó la mano, sintiéndose tonta y sin saber por qué exactamente. Si fue por creerlo desamparado, por sentir algo muy diferente, algo que no había sentido nunca o simplemente por sentirse como una adolescente con las hormonas revueltas cuando la miraba-.


1 comentario:

  1. Este extracto es lo más acertado que encontré para mostrar la lucha interna en Danna... Cómo un sentimiento incipiente lucha por derribar barreras del pasado.

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