miércoles, 22 de julio de 2015

El Alma de la Fiera [Extracto] Martha Ferrás.

(...) Eduard sabía muy bien que a esos niveles los negocios y la vida era todo menos normal, así que le dio preparación de defensa personal y supervivencia a su familia solo que a Samanta la llevo mucho más lejos. Le confió su adiestramiento a Mayuka, un anciano asiático, donde estuvieron 1 año completo en las montañas en el norte de Europa, alejados de toda población. Su sabiduría era inigualable, sus métodos y resultados se mantenían en secreto salvo quién recibía sus enseñanzas.

Todo un año sin día libre sin descanso, donde aprendió a moverse por todo los terrenos siendo tan sutil como la brisa; aprendió que todo lo que se posee es un arma; belleza física, sensualidad, fuerza, inteligencia... todo. Se entrenó para buscar resistencia dentro de la propia fatiga; para encontrar el equilibrio, todo tiene un punto de convergencia y si se encuentra, se triunfa. Observar, analizar y decidir hacia donde girar la balanza, donde atacar y sobre todo, dar siempre un golpe certero, siempre atacar cuando hay un motivo... estas fueron algunas de sus lecciones aprendidas en su adiestramiento allí.

Junto con Mayukka habían dos chicos más Ivan, ruso de unos 25 años, impetuoso, irascible pero con gran corazón, había sido raptado por terroristas, los mismos que mataron a sus padres, aunque él pudo escapar y Chan, japonés de unos 30 años, solitario, excelente estratega y un genio informático, entraba y salía de donde le apeteciera sin dejar rastro; escapó de su casa por los maltratos físicos que sufría, pero se mentía constantemente en problemas por hackear los sistemas del gobierno. Samanta a sus 26 años ya demostraba sus grandes dotes para que todos hiciera su santa voluntad, con extraordinaria sutileza, sus contrincante no lo sospechaban hasta que no era demasiado tarde, su sensualidad y encanto eran gran refuerzo a su inteligencia y suspicacia... pero era la primogénita de una de las familias más importantes del país. Por eso, todos necesitaban adiestramiento especial.


Los cuatro fueron una familia no solo esos meses, algo surgió entre ellos... Tenían algo en común, realmente estaban solos, habían crecido siendo atípicos, no conocieron el calor hogareño de una familia amorosa, la vida más normal de cualquier persona de sus edades, les parecía de ficción. Se respetaban entre ellos, eran enemigos en el campo de adiestramiento, pero se admiraron las cualidades que realmente contaban, valentía, la tenacidad y defender sus elecciones hasta el final, aunque a veces supusiera ir en contra de las reglas. Ivan, Chan y Sam bajaron de las montañas siendo tres cuerpos en una sola alma. Eran en los únicos que se confiaran hasta su propia vida si era necesario. (...)


1 comentario:

  1. Tener amigos que formen parte de nuestra vida con tanta complicidad y confidencia es un éxito personal sin duda alguna.

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