miércoles, 12 de agosto de 2015

Adorable Confusión. Extracto. Martha Ferrás.

Amanda la miraba con los ojos tan abiertos que pensaba se le saldrían fuera. Pero Sebastían mostraba una sonrisa inconsciente en sus labios, nunca había visto una mujer así… con determinación, seguridad en sí, defendiendo lo que creía correcto sin importarle los protocolos del buen estar. Vamos… una mujer que nunca había tenido ni querido tener cerca.

-Vamos nena, este no merece la pena ni que te manches los nudillos…

-Ya… ese placer te lo pedías tú –Estallaron los dos en una enorme risotada con su natural frescura-.

Salieron fuera del recinto los cuatro. Tenían mucho de qué hablar, ponerse al día de toda una vida de ausencias. Pero un corpulento trigueño, de ojos pardos y sonrisa provocadora se les acercó interponiéndose en el camino de Mía.

-Hola. –Steel solo obtuvo por respuesta un movimiento de barbilla con mirada seductora. –Acabo de ver lo que pasó ahí dentro… ¿Qué, estabas aburrida?

-Digamos que le muestro al mundo mi sitio… -Se fundieron en un duelo pupila con pupila, a lo que él se rindió torciendo la boca a un lado en lo que pretendía ser una sonrisa-.

-Por algo así quería verte –El entrecejo de Mía se contrajo y Alex dejó a Amanda para colocarse al lado de su otra amiga. Captando la atención de Steel. –Tranquilo fiera, no creo que tu chica necesite que la protejas, sabe hacerlo solita. No obstante preciosa, vengo a darte esto –Sacó de su bolsillo una pulsera con diamantes. Era una de las joyas robadas que se usaron en la carrera clandestina. Se la colocó en su muñeca y se le acercó al oído peligrosamente aunque el motivo era para que nadie lo escuchara. –Esto es un regalo personal, quién me gana como lo hiciste tú tiene mis respetos. Lo que necesites estoy a tu disposición. Solo dime dónde, cuándo y ahí estaré. –Alejándose ya pero sin perder contacto visual –Ah y puedes circular sin preocupación, es marca registrada. –Esa aclaración significaba que estaban eliminados los códigos de rastreo. Mía se miró la alhaja q brillaba con las luces de las farolas pero nada iba con su personalidad.

-¿Pretendes que parezca muñequita de porcelana con esto?

-Tranquila Nena… durará hasta la primera pelea que entres.

-Pues espero no hayan más, si es así… ¡Ya sabes! –Extendió su brazo en un puño cerrado esperando que ella lo imitara, Alex enfureció de celos, ese era su saludo y de nadie más-.

-Lo siento ese saludo no lo comparto… -Se acercó y le besó la mejilla para reunirse con Amanda y Sebastian que se mantenían alejados observando-.

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